Los yacimientos de diamantes
En la capa más superficial de la Tierra llamada el manto, existe gran
cantidad de carbono (componente único de los diamantes), parte de cuyos
átomos se ven forzados a moverse a cierta profundidad, por culpa de la
temperatura, donde se funden a consecuencia de las grandes presiones y
temperaturas.
Si la temperatura baja y la presión es la precisa, los átomos de carbono
líquido se enlazan químicamente entre sí creando la red cristalina del
diamante.
Mas adelante, las erupciones volcánicas expulsan los diamantes a la
superficie y el magma forma chimeneas de kimberlita que constituirán uno de
los tipos de yacimientos de diamantes.
Estas chimeneas diamantíferas de sección circular o elíptica donde están
los diamantes, tienen un diámetro de decenas, que puede alcanzar los cientos
de metros, de kimberlita y que pueden llegar a profundidades en la corteza
terrestre de más de dos kilómetros y medio.
La kimberlita que forma las chimeneas contiene los diamantes en una
pequeñísima proporción, de algunas milésimas por ciento de la masa total de
roca, por lo que deben extraerse unas 250 Toneladas de roca por cada quilate
de diamante obtenido.
Las primeras chimeneas de diamantes se descubrieron en 1871 en Sudáfrica
junto a la ciudad de Kimberley, de donde derivó el nombre del mineral: la
kimberlita.
Esta es una mina a cielo abierto y es el mayor agujero excavado nunca
por el hombre, se llama el Big Hole, tiene 1070 m de profundidad, y 460 m de
diámetro en la superficie.
La mina fue explotada desde 1871 a 1908 sin utilizar maquinaria de
extracción y fue abandonada en 1914 por el descenso de la producción de
diamantes, durante este tiempo se extrajeron tres toneladas de diamantes que
corresponden a unos 14,5 millones de quilates.
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