Los Placeres del Mar Rojo
Los placeres del Mar Rojo se agotaron por la explotación, pero quedaron otros en el Golfo Pérsico y en el Estrecho de Manaar para satisfacer la demanda durante cientos de años.
Con el descubrimiento del Nuevo Mundo se encontraron también nuevas fuentes de abastecimiento de perlas en California, en el Golfo de México, Panamá y Venezuela.
En las costas de Panamá se encontró la gigantesca perla peregrina, del tamaño de un huevo de paloma y de 134 quilates que fue enviada a Felipe II.
Una gran cantidad de perlas fueron encontradas en las excavaciones de la tumba de Monte Albán y en Teotihuacán.
En Loreto (Baja California) funciono una base de explotación perlífera cuyas perlas adornaron a personalidades españolas de los siglos XVII y XVIII, en el siglo XIX, la base de Loreto se trasladó a los nuevos placeres de perlas descubiertos en La Paz que se convirtió en el punto de producción de perlas más importante del país.
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