Las joyas de los iberos
Los Iberos, antiguos pobladores de la península Ibérica, tenían extensos
conocimientos de las piedras preciosas, que utilizaban en variedad de obras
artísticas, en arquitectura, joyería, esculturas y pequeñas figuritas.
Las tribus iberas, en el siglo II antes de Cristo, ya disponían de una
joyería propia desarrollada, influenciada por los pueblos colonizadores
griegos y fenicios lo que aportó los motivos orientalizantes con influencias
griegas, que se aprecian en sus joyas.
De esta época se han encontrado pendientes de hilo de oro enrollado en los
extremos, pendientes de racimos de gránulos de oro, arracadas fusiformes,
diademas de oro, collares, pulseras, fíbulas de oro, brazaletes de plata
etc.
De los siglos I al II de nuestra era, se han descubierto una buena serie
de tesorillos ocultos que pretendían proteger las joyas y los valores de las
familias iberas de las numerosas luchas de las guerras romano- cartaginesas y
de la posterior conquista romana.
El tesoro de Majon, formado por joyas de plata entre las cuales se
encuentran brazaletes espirales con extremo en forma de serpiente, torques de
cables de plata circulares con remate cónico y el centro con filigrana en
forma de onda realizada de alambre de plata, paca de plata repujada, restos
de diadema o cinturón, medallón con cabeza de Gorgona, fíbula o hebilla con
forma de ave, broche de cinturón y una tarta de plata, que seria la tapa de
la vasija que contenía el tesoro con todas las joyas citadas.
El tesoro de Perotito está formado por piezas de plata entre las cuales se
encuentran brazaletes, pulseras, fíbulas y colgantes.
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