La joyeria post-romanaEn la época pre-medieval la joyería resultó una continuidad de la tradición artística romana con ciertas variaciones territoriales influencia de la cultura de los pueblos invasores. En la época visigótica se fabricaban artículos de metales con piedras preciosas y semipreciosas, con finas incrustaciones de gemas de color, especialmente granates. Los bárbaros destacaron en el trabajo de los metales, tanto en el modelado de joyas como objetos domésticos y armas, así lo demuestran tesoros como los de Sutton Hoo, en Inglaterra; el de Guarrazar, en Toledo (España) y el de Gummersark, en Copenage. Entre sus técnicas destaca la artesanía de las brácteas o monedas labradas por una cara, las fíbulas y hebillas esmaltadas mediante la técnica del "cloisonne". Las técnicas de fundición de metales, el damasquinado y la filigrana fueron, en realidad, influencia de los pueblos orientales El damasquinado consistía en la creación de motivos decorativos embutiendo finos hilos de oro y plata en un objeto de hierro o cobre. Como avance en la artesanía de la joyería, se comenzaron a usar los esmaltes, con motivos animales, usando la técnica del cloisonne, que usaba una pasta de vidrio en polvo con la que se pintaba en las particiones realizadas mediante varillas metálicas en el objeto (de metal) a decorar y que luego se funden en un horno, creando un revestimiento vitrificado de colores y transparencias para obtener los efectos artísticos deseados. Así se crean vasos, hebillas, pomos de espadas y joyas como coronas, broches, colgantes o anillos con incrustaciones de piedras preciosas, y perlas. |