El diamante, herramienta y talismán
Los antiguos chinos, griegos y romanos usaban el diamante como
herramienta para la grabación, por su extraordinaria dureza.
La escasez y la gran dureza de los diamantes le aportaron cierto misterio,
muchas culturas le otorgaban propiedades mágicas, pero no los utilizaban
como joyas, entendiendo esta como elemento ornamental o de poder.
Los antiguos griegos creían que los diamantes eran fragmentos de
estrellas que caían a la Tierra durante las noches.
En la Grecia del siglo V antes de Cristo también se realizaban grabaciones
en las sortijas griegas de boda aunque estas aún no engastaban diamantes, en
una encontrada de esa época se puede observar la inscripción de la palabra:
"Cariño" en caracteres griegos, lo que la relaciona ya con un significado de
vínculo afectivo.
El filosofo griego Platón, sabio alumno del gran Sócrates, escribió
respecto a los diamantes considerándolos como auténticos seres vivos, que
contienen los espíritus celestiales.
Se puede considerar que la introducción del diamante en Europa fue unos
trescientos años antes de Cristo, seguramente con las conquistas de
Alejandro Magno, que dieron lugar a un incremento de las relaciones
comerciales entre los puertos del Mar Rojo y los de la Costa de Malabar, en
la India.
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