La joyeria de los fenicios en la península Ibérica
En el siglo VII y hasta el II Antes de Cristo, los fenicios,
fundamentalmente comerciantes establecieron colonias en diversas partes de la
península Ibérica, incluida la isla de Ibiza, donde se han encontrado
numerosas sepulturas con ajuares de joyeria de la época.
En estos se incluyen numerosas joyas entre las cuales se encuentran
amuletos de pasta vítrea, alhajas de oro y plata además de objetos como
navajas de afeitar, espejos de bronce y huevos de avestruz pintados.
Los colonos Fenicios desarrollaron nuevos conceptos y una nueva
tecnología de joyeria basada en la soldadura del oro, creaban cadenas de
oro y plata para joyas muy flexibles, sustituyeron las joyas de oro macizas
de la edad de bronce por otras huecas rellenas de resinas, arenas o cobre.
Se desarrollan nuevas técnicas de repujado o estampilla del oro, de la
filigrana y el granulado.
Crean nuevos sistemas de cierre para joyas de collares o brazaletes de
oro o plata usando ganchos, pestañas, charnelas y remaches.
Fabrican arracadas, diademas, con extremos triangulares y cinturones de
oro.
Explotaron minas en Andalucía trabajaron el cobre, oro, estaño y la plata,
extraían el oro de los ríos auríferos que desembocan en el Atlántico.
El estilo de sus diseños de joyería fue orientalizante.
Fabricaron joyas de colgantes de cornalina, anillos de sello de oro, porta
amuletos, amuletos, escarabeos de piedra
Crean nuevos objetos de joyería no vistos hasta entonces en el mundo
Mediterráneo, tales como los llamados candelabros de Lebrija: piezas de
oro macizo de asignación divina.
Especialmente importante, por la cantidad y calidad de las joyas
encontradas, es el denominado tesoro del Carambolo.
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