Los diamantes en la vida de RomaLos antiguos romanos mitificaron los diamantes, los imaginaban como lágrimas de los dioses, como también que las flechas del dios Cupido terminaban en puntas de diamantes, suponiéndoles así un poder portentoso sobre los humanos. Desde los tiempos más remotos las piedras preciosas y entre ellas la reina, el diamante, han estado ligadas a los anillos, que en el alto imperio Romano se acostumbraban a llevar, por los hombres, en los diez dedos de las manos, aunque no se engastaban aún diamantes en ellos. En la literatura romana del primer siglo de nuestra era se empieza a citar a los diamantes procedentes de los yacimientos de la India y Borneo El poeta romano Manilio en el año diez y seis antes de Cristo llamó al diamante “Adamas” que significa indomable o indestructible, vocablo que derivó después en “diamante” y que es el origen de “adamantino”, el adjetivo que se utiliza aún hoy día para describir el brillo del diamante. La mítica asimilación de los diamantes con las lágrimas de los dioses indujo a los gobernantes romanos a exhibir las joyas con diamantes como un símbolo de poder. Hasta el primer siglo después de Cristo no se encuentra documentación con datos fiables sobre el diamante, cuando Plinio el Viejo en su compendio de Historia Natural dedicó uno de sus volúmenes a las piedras preciosas. |