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En las antiguas culturas Orientales, el coral rojo era símbolo de
dignidad y autoridad, los mandarines de China portaban piezas de coral
rojo como atributo de su realeza.
Los turcos utilizaban gemas de coral rojo en su vestimenta y en la
decoración de sus objetos cotidianos y en el hogar.
Esta variedad de la gema de coral se extrajo en el Mar Rojo, durante
varios siglos hasta su total agotamiento.
En la antigua roma se fabricaban talismanes, cuentas de collares y
esculpían figuritas de la mitología y de la naturaleza, sobre gemas de coral
rojo.
Todas las religiones antiguas han usado gemas de coral en sus objetos de
culto: romanos, chinos, hindúes y tibetanos para todos fue un poderoso
talismán que era capaz desde cortar las hemorragias, proteger de los malos
espíritus, curar la esterilidad hasta evitar la furia natural de los
huracanes.
El coral negro, tan apreciado hoy día, era para los antiguos griegos un
talismán de la buena suerte que les inmunizaba contra los hechizos y en
la India los sacerdotes lo utilizaban en las ceremonias religiosas.
Los antiguos romanos veneraban el coral, que simbolizaba la sangre, el
árbol, el cosmos y el mar, en definitiva era para ellos la fuente de la
vida.
Le atribuían la capacidad evitar daños a su portador, incluido el mal de
ojo, por lo que colgaban un pequeño amuleto de coral rojo del cuello de los
niños, costumbre que se conservó hasta la Edad Media.
Los yacimientos arqueológicos descubiertos en sudamérica demuestran que la
gema de coral también fue utilizada por sus pobladores olmecas, mayas y
aztecas, como formas sencillas en sus ornamentos.
En la década de los sesenta del siglo pasado, se descubrieron grandes
cantidades de corales en el Arrecife de Palanzar, en México.
Hoy día en Italia, al coral se le considera una gema protectora contra las
malas vibraciones y capaz de curar la infertilidad.
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